Un solo recipiente con agua estancada puede dar origen a cientos de larvas.
El Perú es un país de contrastes. Mientras en Lima empiezan a desaparecer los días soleados y llegan las mañanas grises, en la sierra se registran intensas bajas temperaturas y en la selva el calor y la humedad se mantienen durante todo el año. Estos contrastes climáticos, sumados a los efectos del fenómeno de El Niño y al aumento progresivo de las temperaturas, están generando condiciones ideales para que el mosquito Aedes aegypti siga reproduciéndose en varias regiones del país.
Este zancudo es el transmisor del dengue, el zika y el chikungunya. Y aunque muchas personas piensan que el riesgo disminuye cuando termina el verano, la realidad es que el mosquito encuentra refugio durante todo el año en las zonas más cálidas del país, especialmente en la selva y en la costa norte.
El mosquito Aedes aegypti no pone sus huevos en cualquier lugar. Los deposita en agua limpia y estancada, acumulada en objetos dentro de la casa o en el patio, donde permanece quieta por varios días.
Eso es exactamente lo que el mosquito necesita para reproducirse. Por eso, la prevención comienza en casa. Un balde sin tapa, un florero al que no se le cambia el agua, una tapa de gaseosa olvidada, una llanta en el patio, un tanque destapado, una bandeja de maceta o cualquier recipiente que almacene agua por más de tres o cuatro días puede convertirse en un criadero de mosquitos, y basta con eso.
Además, las que pican son las hembras, porque necesitan sangre para desarrollar sus huevos. Por ello, eliminar el agua acumulada es la medida más importante y efectiva para reducir el riesgo.
Ahora, ¿cómo reconocemos el dengue? Muchas personas lo confunden con un resfrío, pero existen diferencias importantes. El resfrío produce tos, estornudos y congestión nasal. El dengue, en cambio, presenta fiebre alta y repentina, dolor muscular, dolor en las articulaciones, dolor detrás de los ojos y cansancio intenso. En algunos casos también aparece una erupción en la piel.
Hay grupos que debemos proteger especialmente: mujeres embarazadas, niños menores de un año, adultos mayores de 65 años y personas con enfermedades como diabetes, hipertensión o problemas cardíacos. Y, sobre todo, hay que reconocer los signos de alarma. Se debe acudir de inmediato a un centro de salud si aparecen vómitos persistentes, dolor abdominal intenso, sangrado por encías o nariz, irritabilidad, cansancio extremo o somnolencia.